 |
Yo era un chico supremamente hiperactivo, tenia
que estar ocupado y si no, buscaba que hacer. Recuerdo que en mi niñez
asistía al kinder de la inmaculada y allí tenia mi mejor amiguito "Gustavito"
, era el niño más hermoso, y siempre estábamos de arriba a bajo, siempre
juntos. Yo le buscaba para todos mis juegos y tareas, compartíamos el
mismo pupitre; de esos antiguos de tapas con bisagras, vestimos el uniforme
de delantal a cuadritos y pantaloncito corto por esto siempre bajo el
pupitre rozaba sus flacuchas piernas. Entre roce y roce aprendimos a jugar
con la "colita" del otro hasta llegamos a romper los bolsillos para meter
por allí la mano y podernos tocar disimuladamente para que la profesora
no nos mirase mal,... si... la protección del pupitre no fuese suficiente.
Soy mexicano. En vacaciones reuníamos varios amiguitos de la cuadra y
jugábamos a policías y ladrones; recuerdo que me gusta hacer de policía
porque así les podía decir a los ladrones "Manos arriba calzones abajo,
sino se los baja les pego un balazo" era mi mayor placer ver sus colitas
al aire y las comparaba e incluso llegue a medirlas. Esas fueron mis primeras
exploraciones homosexuales. Así transcurrido la infancia de dos niños
que se querían y llegaron a la escuela siempre Juntos hasta que en cuarto
año de primaria sus padres emigraron a la gran ciudad y nunca mas volvieron
a tener contacto. A mis 13 años yo pertenecía a un grupo juvenil de la
parroquia donde estudiábamos temas de catequesis y todo eso que aliena
el pensamiento y que trata de intimidarte por el delito de tener las hormonas
alborotadas. Y fue donde conocí un joven sacerdote recién salido del seminario,
que lideraba los grupos llamado Orlando; desde que lo conocí simpatizamos
y a mi me parecía que era muy hermoso empecé a frecuentarlo y visitaba
su habitación donde escuchábamos música y me mostraba sus fotografías
de su reciente viaje a Europa. Una de esas noches se me hizo muy tarde
para llegar a casa porque se largo uno de esos aguaceros que no escampa
en varia horas y el padre Orlando me invito para que pasase la noche en
su cama; yo sospechaba pero no tenia certeza de su homosexualidad y presionado
por la situación acepte gustoso su invitación me quite la ropa y me que
en ropa interior y el se metió al baño y salió en pijama se introdujo
en la cama, mientras yo disimulaba mi nerviosismo sentado en una silla
cambiando canales de la televisión, el me llamo para su cama y cuando
pase a las sabanas sentí su piel al desnudo (el muy bandido se había quitado
la pijama dentro de las cobijas sin que me diese cuenta). Sentí su enorme
pene que me rozaba las piernas y eso me excitó, mi pene se puso duro,
el me sujetó firmemente con sus manso y expertamente empezó a acariciarme,
sentía que el mundo daba vueltas y me embriagaba su olor de macho su incipiente
barba raspaba mi delicada piel, me causaba escozor e inmensa excitación
algo que nunca había experimentado. Cuando su ligera legua roscaba mi
pubis, luces inundaron mi cerebro, el comprendió se detuvo. Cogió mi cabeza
con una mano y su verga con la otra y me la introdujo en la boca y por
poco me vomito por su sabor y olor almizcle algo que nunca había hecho
. Entonces él comprensivamente me dijo - ahora si veo que es tu primera
vez, eso se hace así!! Y empezó a mamarmelo como quien chupa un delicioso
helado y al tiempo que me acariciaba el cuerpo con la otra sin sacársela
de la boca me masturba. Sentí que me moría, mi respiración se torno jadeante
y entrecortada, mi corazón enloqueció; detuvo un instante sus caricias
y empezó a masturbarse, hábilmente me giro y quede de espaldas, trató
de introducirme su enorme verga en mi ojito y grite de dolo, su pujante
verga no pudo pasar mi fuerte oposición pero esto no lo desalentó por
el contrario mas le éxito, yo logre voltearme y entonces el rápidamente
tomo mi pene en sus húmedos y cálidos labios y succionaba hasta hacerme
gritar de placer y fue cuando todo se nubló y una inmensa hola de calor
recorrió mi espina dorsal inundo mi cerebro y todo el universo estallo;
al tiempo sentí un chorro húmedo y tibio que brotaba de su pene que inundo
todo mi vientre mezclando su semen con un poquito que escapo de su boca
ya el resto se lo había tragado. Esa fue mi primera vez cuando comprendí
que el pene no solo servia para orinar, sino que era un juguete maravilloso
del placer. De ese día en adelante me masturbaba hasta cinco veces en
el día buscando obtener esa inmensa dicha algo parecido al nirvana de
los dioses. Pasaron los años y yo había terminado la escuela secundaria
había tenido varias experiencias pero nunca me dejaba penetrar porque
recordaba el inmenso dolor de aquella primera ni tampoco mamaba, todo
se reducía a una masturbación y si el otro quería me deja chupar. Trabajaba
en una empresa de bolsas de papel como almacenista y después de tres meses
de labores conocí al mensajero de la empresas, un chico encantador de
Flaco de ojos negros vivos chispeantes, bien vestido y elegante; fue un
flechazo a primera vista nos frecuentamos por teléfono como buenos amigos
pero ni yo le mencionaba nada de mis intereses y el tampoco. Hasta que
un mes mas tarde revisando las tarjetas de control de entrada mire la
tarjeta de Gustavo y vi que se apellidaba Ruiz Lastra y cual fue mi asombro
cuando recordé a mi amiguito de la infancia, no podía creer que después
de 18 años de no vernos la vida nos diese una segunda oportunidad de conocernos.
Efectivamente, tome el teléfono y le comunique mi descubrimiento y casi
no logramos salir del asombro. Al día siguiente nos encontramos en una
taberna conversamos de todo lo que había Pasado y después de varios tragos
entramos en mas confianza su mano frota bá mis piernas bajo la mesa y
fue cuando le propuse que visitáramos un lugar gay, pero el mas lanzado
que yo me dijo que mejor calmáramos las ganas que nos teníamos desde niños
y no metiéramos a un motel. Como yo era un zanahorio y no sabia nada de
esos cuentos, el tomo la iniciativa y me llevo a una de clase media no
muy cara, recuerdo que subiendo las escalas ya lo tenía parado, pago la
entrada, llegamos al cuarto y al cerrar la puerta nos quitamos la camisa
y empezamos el jugueteo de caricias y besos, habidos deseosos de recuperar
muchos años de deseos reprimidos. Hábilmente sin dejarnos de besar nos
fuimos desnudando observe que su pene medio curvo a la derecha tenia tres
centímetros mas que el mío su cuerpo delgado bien configurado con pecho
ligeramente velludo era como y un atleta de poco peso con una nalgas redondas
y jugosas que provocaba morder. Gustavito me acariciaba con su lengua
de serpiente, me llenada de goce infinito en el momento que trataba de
perforar el ombligo; esa serpiente se arrastraba en dirección a mi pubis
luego al inicio de los testículos para finalmente lanzar su ponzoñosa
mordida al chuparme los huevos donde el disfrute infinito me obligaba
jadear cosa que excitaba mas a Gustavo y le convertía en un dragón de
bífida lengua. Levanta en vilo mis piernas, las monta sobre sus hombros
y empieza a chuparme entre los testículos hasta llegar al ano, cosa que
me da espanto por mi desconocimiento e inexperiencia pero de inmensa dicha
porque me causo la perdida del control. Al cambiar de posición me coloca
en cuatro y el como que piensa introducirme su pene pero su ágil lengua
lanza en ristre contra mi culo me pone a gritar de placer al tiempo con
su mano me empieza a masturbar, siento que voy a estallar pero el se detiene
justo antes de que sea demasiado tarde; Le digo: _no me tortures mas déjame
venir no ves que lo tengo en la punta- y el me dice: _ no te preocupes
capacito que apenas empezamos. Efectivamente inicia de nuevo el ataque
a mi Rosado trasero y disimuladamente me introdujo un dedo el cual me
transporto a un nuevo placer, jamás experimentado con picara sonrisa me
preguntaste: - ¿ te lo saco ? - Y yo le dije: - no hazme mas!! - Eso fue
como una orden; sin dejarme de masturbar saco el dedo, se puso saliva
en la cabeza de su pene y lenta pero paulatinamente me lo introdujo...
yo quería morirme era insoportable tener tanta dicha era un dolor placentero
era una confusión de sensaciones inenarrables yo que pensaba que eso no
seria imposible porque recordaba que con Orlando era un dolor intenso,
aquí la lengua de Gustavito rompió mi oposición sociológica y el maravillo
pene rompió mi esfínter. Su entrar y salir le convirtió en un toro que
pujaba de placer al tiempo que gemía diciendo: ¡que culito mas rico sabia
que sería mío!. Cuando llego a la curva, yo quería que me tocase el alma
con su pene ya deseaba que me metiera los huevos pero....yo no soporte
mas y estalle en un chorro de leche cuajada y espesa, mojando la palma
de su mano y mientras un creciente calor llenaba a chorros mi recto, que
estertores de placer hacia sudar a mi mejor amigo Gustavo que con su habilidad
había coronado mi virginidad. Estos hechos son fruto de mis experiencias
caso de la vida real mi nombre es Abel y mi correo es: zamora.abel@correoweb.com
|